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miércoles, 8 de febrero de 2017

REFLEXIONES

Samanta Villar ha generado gran polémica con unas declaraciones sobre la maternidad que a estas alturas seguro que ya muchos habéis leído. En términos generales ella comenta que el ser madre te hace perder calidad de vida y yo: opino igual. Sí, ser madre te quita calidad de vida, sin más. Y ahora os explico:

Recuerdo esos años cuando aún no tenía hijos y vivía en pareja con el que ahora es mi marido. Parece que aquella época pertenece a otra vida. Esos días de vino y rosas, de libertad de horarios en el que solo estábamos limitados por el trabajo y mientras hacíamos lo que queríamos. Cervezas los miércoles, cenas los jueves, que si hoy viernes comemos, que si salimos el sábado, que si duermo hasta las tantas, que si hoy no duermo por que mañana dormiré siesta, o me levantaré cuando me venga en gana, viajes y más viajes y escapadas y quedadas con amigos y eternos cafés, tardes de domingo de manta y sofá... en fin, libertad. 

Y de repente un día un test de embarazo me dice que seré madre y todo cambia. Cambio yo, y me cambia la vida y mis planes se limitan, y mis hijos forman a serlo todo y yo paso a un segundo plano, dejo de ser una a ser ellos. Y también dejo de dormir y mis horarios están limitados y mi vida profesional se tambalea por que quiero estar con ellos y trabajar no es compatible con la crianza a tiempo completo y navego en un mar de mil contradicciones. 
No se si lo estoy haciendo bien, la culpa me atormenta y lucho cada día con superarme, con corregir mis errores y aprender para hacerlo mejor.
Y los miro y ellos me abrazan y me dicen que me quieren y me sonríen y entonces me doy cuenta que soy la mujer más feliz del mundo por que tengo una familia, mi familia y mis hijos llenan todo mis huecos, dan luz a mis oscuridades y ponen alegría a mi día a día, y sí, también mucha locura, mucho stress, muchas carreras y mucho encaje de bolillos para poder conciliar. 

Pero si me preguntáis si volvería a esos años de eterna libertad os respondo con un NO rotundo. No cambio mi vida de madre por nada en este mundo. Mis noches de cinecito abrazada en el sofá a mis niños me produce más felicidad que una noche de fiesta y verlos crecer es la aventura más emocionante que he vivido jamás, mucho más que viajes exóticos, así que NO, no añoro aquella vida.

Y Samanta, efectivamente he perdido calidad de vida, pero en el sentido en el que soy mucho más vulnerable, temo perderlos, que sufran. que enfermen... y eso me ahoga en muchas ocasiones, por que aunque con menos calidad, sin duda, mi vida son ellos, lo mejor de mi vida....

Y ya puestos a hablar de calidad, la de mis fotos de hoy no es la mejor, aún así espero que me lo perdonéis....










-Chaqueta: Zaful
-Jeans: Zara (old)

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