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miércoles, 14 de enero de 2015

LEO Y NEW BALANCE

Una amiga que me llevaba adelanto en este maravilloso mundo que es la maternidad, me dijo una vez enterada que yo iba camino de mi segundo hijo: "uy! ya verás, ya...lo peor de tener dos son las peleas".
En ese momento, todo lo que me estuvo explicando al respecto lo guardé en ese rincón de mi mente, al que yo denomino cajón desastre, lugar donde van a parar todas aquellos consejos, recomendaciones, situaciones etc etc que me van contando y que igual en ese momento a mi ni fu, ni fa, pero sé, que alguna vez, en un futuro no muy lejano, me podrán servir. He ido acumulando en ese maravilloso rincón mío de esta mente prodigiosa que dios me ha dado (modo ironía, por supuesto), grandes conocimientos y experiencias, momentos vividos por otras personas que una vez que me pasan a mi digo:" anda que bien, tengo referencias".
Pues bien, que me voy de tema, cuando esta amiga me habló de las peleas entre hermanos cómo un gran problema, yo la consideré pelín exagerada. En ese momento, problemas suponían, darte cuenta crudamente, que dos, no son dos, sino cuatro o más niños, que el trabajo no se duplica sino que se multiplica por diez, que se pusieran los dos malitos a la vez y no dar abasto para tenerlos bien atendidos, mantenerlos cuidados, alimentados, limpios, educados etc, etc.
Ahora puedo constatar que además de todo lo anterior, y muchos más, un problema son, si señor@s, las peleas de mis hijos.
Si amanecen a las siete, a y cuarto comienza la primera. Se pueden desencadenar por cualquier cosa, algo importante cómo puede ser para ellos un muñeco o por nada, cómo el otro día que el tema comenzó  por un pelo que uno encontró en el lavabo y que por supuesto el otro también quería. Imaginaros el cuadro...
Desde que esto empezó voy con mil ojos, si compramos algo debe ser igual para los dos, cuando pongo la mesa ambos cubiertos son idénticos, mismo color, tamaño, formato y aún así discuten.
Supongamos dos pelotas idénticas a las que vamos a llamar A y B. Nos bajamos a jugar con A y B. Bien, pues si uno coge a A, el otro por supuesto no quiere ni oír hablar de pelota B aunque sean las mismas!! De cualquier modo: comienza la función!
Os lo juro, han llegado a pelearse por la misma piedra que uno encontró en la calle...
Mi reacción ante las peleas pasa por varios estados, hay veces que me pongo a chillar mucho más que ellos y parezco loca, otras los ignoro y espero a que ellos resuelvan sus conflictos (este caso no funciona, doy fe, nunca los resuelven y hay alto riesgo de que se hagan daños serios), en otras ocasiones los separo cojo el motivo de discordia en cuestión y o bien lo tiro o lo escondo, en función del valor que tenga...
Pero lo peor es cuando no se quien ha empezado la pelea, entonces suelo regañar al que menos culpa tiene, y escucho entre lágrimas "yo no he sido, no he hecho nada"!!. Y aquí vine lo mejor: soy consciente en ese instante que me estoy convirtiendo en mi madre por que miro al cachorro cubierto de lágrimas y le digo: PARA CUANDO HAGAS!!!
Mítico verdad?
Lo peor de todo, es creo que esto va en incremento según se van haciendo más mayores. Además con ellos crecen sus fuerzas y el pegarse puede convertirse en un gran problema. Ahora me doy cuenta a lo que se refería mi amiga cuando hablaba de eso mismo: un gran problema...
Mi look:
-vestido y gorro: H&M 
-abrigo: Mango (old)












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