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martes, 5 de marzo de 2013

PVDC

Alma vino al mundo mediante cesárea, cesárea programada pues su posición dentro de mi útero era de nalgas y el procedimiento en el hospital de mi ciudad es programar el nacimiento en la semana 39. He de admitiros que me sentó mal, a pesar de tener miedo al parto quería ver nacer a mi hija y lo de la cesárea acababa con esos planes. Todo fue a pedir de boca, la niña nació estupendamente, yo me recuperé en tiempo record, pero me quedó una herida que durante los primeros meses costaba cicatrizar. Era una herida emocional. Me faltaba algo y eso influía en la relación que mantenía con mi pequeña. Si a esto le  sumamos una lactancia nefasta, podéis haceros una idea de que los primeros meses fueron duros.
Por suerte; con un gran apoyo familiar, las cosas se fueron poniendo en su lugar y mi herida emocional se fue cerrando.
No obstante, no me quedé parada y busqué información, de una manera casual di con la web de Apoyocesareas y entonces leyendo y leyendo a tantas y tantas mujeres, entendí muchas de las cosas que me habían ocurrido. Lo que sentí en su momento, era completamente normal, me costaba asumir a mi pequeña por que me habían arrebatado el momento más importante de su llegada al mundo, el momento piel con piel, el reencontrarme con mi hija nada más llegar al mundo, con las cesáreas te separan y hasta que no deciden llevarte de reanimación hasta la habitación (en mi caso pasaron tres horas) no vuelves a estar con tu bebe. Pero ya, la magia de ese momento no volverá a repetirse.....
Gracias a pasarme los días pegada a mi niña de día y de noche, practicando colecho que no es otra cosa que meterla en nuestra cama, conseguí unirme a ella y curar cómo os digo esa herida emocional.
Ahora, nuevamente embarazada los temores se dispararon. Cuando aún no sabía que iba a volver a ser madre tenía clarísimo que tendría un PVDC (parto vaginal después de cesárea). Cuando supe de mi embarazo me acecharon los miedos, me venían a la cabeza historias de úteros estallados etc, etc....pero conforme pasaban los meses empecé a sentir claramente que quería tener mi parto. Cómo fuese, largo, doloroso, me daba igual pero quería saber lo que era traer a mi hijo al mundo de un modo natural. Además teniendo a Alma, iba a ser lo mejor, ya que aunque se tenga una recuperación buena tras una cesárea, estamos hablando de cirugía mayor y siempre se tendrá un post operatorio más largo y doloroso que si de un parto vaginal se tratase. Mi intención es estar al 100 por cien cuanto antes para poder encargarme de mis niños y con una cesárea el tiempo de recuperación es más largo.
Pero nunca sabes cómo van a ser las cosas y aunque cómo os digo, sueño con el parto de mi hijo, del mismo modo que su hermana, está también de nalgas. Los ginecólogos no son muy halagüeños al respecto y con claro convencimiento piensan que no se va a cambiar y que estoy avocada a otra cesárea.
Y si ellos consideran que es lo mejor yo lo aceptaré pero antes buscaré el modo de conseguir una cesárea respetada....
Aún así; estoy de 31 semanas y puede que mi niño aún pueda cambiarse y al final pueda contaros que he conseguido mi PVDC!

Ahora os dejo unas fotos de mi lozanía en estos momentos. Aprovechando lo mucho que se van a llevar los Kimonos esta primavera, he decidido rescatar esta chaqueta de HYM que compré el año pasado por un precio de risa, creo recordar que tres euros!, y en ese momento no me podía imaginar  que iba a ser tan tendencia durante esta temporada!








-leggins vinilo: bershka (old)
-vestido: hym
-botines: zara
-bolso: zara

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